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Si te han diagnosticado degeneración macular húmeda o una oclusión venosa de la retina, es probable que asocies el tratamiento con algo que muchos pacientes temen: pinchazos frecuentes, visitas mensuales, años de seguimiento. Es comprensible. Durante mucho tiempo, así ha sido.
Pero el tratamiento de estas dos patologías ha evolucionado de forma significativa en los últimos años, y en el Instituto Oftalmológico Rodríguez Ratón trabajamos con las opciones más avanzadas disponibles hoy para que el control de tu visión sea no solo eficaz, sino también más llevadero.
Tanto la DMAE húmeda como las oclusiones venosas de la retina comparten un mecanismo central: una sustancia llamada VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular) provoca la formación de vasos sanguíneos anómalos o la fuga de líquido bajo la retina. Esto daña la zona de visión más fina y central —la mácula— y, sin tratamiento, puede llevar a una pérdida de visión rápida e irreversible.
La buena noticia es que ambas enfermedades responden muy bien a un mismo tipo de tratamiento: las inyecciones intravítreas que bloquean ese VEGF. Lo que ha cambiado radicalmente en los últimos años es cuántas inyecciones necesitas y con qué frecuencia tienes que venir a consulta.
Durante años, el estándar fue acudir cada mes a recibir tratamiento. Hoy, los fármacos de última generación permiten espaciar las inyecciones mucho más, manteniendo el mismo nivel de control sobre la enfermedad.
Los dos avances más relevantes en este sentido:
Ambos han demostrado en grandes ensayos clínicos internacionales que pueden mantener una buena visión con revisiones cada 3-4 meses en muchos pacientes, frente al esquema mensual tradicional.
En IORR no aplicamos un único esquema a todos los pacientes. Existen distintas estrategias de seguimiento —desde revisar y tratar solo cuando hay signos de actividad, hasta protocolos que van extendiendo el intervalo de forma progresiva mientras el ojo se mantiene estable— y la elección depende de cómo responde cada paciente, de su tipo de lesión y de sus circunstancias personales.
Esta personalización es, precisamente, donde marca la diferencia un seguimiento especializado: decidir en cada revisión, con tecnología de imagen de alta resolución (OCT), si el ojo está realmente preparado para espaciar la siguiente cita o si conviene mantener una vigilancia más estrecha.
No todos los anti-VEGF son intercambiables sin más. Hay matices clínicos importantes —por ejemplo, en pacientes con desprendimientos del epitelio pigmentario, una variante de la enfermedad que requiere especial cuidado para evitar complicaciones durante el tratamiento— donde la elección del fármaco y la forma de iniciarlo pueden condicionar el resultado final.
Mantenernos actualizados sobre la evidencia más reciente —qué fármaco ofrece mejores resultados en cada situación concreta, qué protocolo de seguimiento minimiza riesgos sin sacrificar eficacia— es parte de lo que ofrecemos en cada consulta.
Cuanto antes se inicie el tratamiento adecuado, mejor es el pronóstico visual. Si has notado distorsión de las líneas rectas, una mancha central en la visión, o una pérdida de visión repentina en un ojo, no esperes.
En el Instituto Oftalmológico Rodríguez Ratón, en Bilbao y Getxo, evaluamos tu caso con la tecnología diagnóstica más precisa y diseñamos contigo el plan de tratamiento que mejor se adapta a tu enfermedad y a tu vida.
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